Esto no es un poema

Aquí nace la poesía, desde esta necesidad de escribir, de decir desde mí, lo que sienten mis manos al moverse, al gritar tantas palabras, palabras mudas y ensordecedoras.

No sé que me trajo a este momento de empezar a escribir algo, no es para alguien, viene de allí, de ese silencio unido a nosotros, de esa calma muchas veces temida, otras develada, y en su reflejo sólo hay paz y una sonrisa.

Es verdad que somos creadores, que nuestra mirada dice y hace, que los árboles hablan y callan, abrazan y bailan, es verdad lo más bello, es verdad lo más triste, es verdad lo que vemos, lo que devolvemos, lo que damos, lo que somos frente al espejo.

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Reflejo

¡Cuánto polvo reflejo!

Cuántos girasoles dormidos en mis ojos.

¿Qué timbre dibujo en el silencio?

¿Qué camino se extravió a mis pies?

Si el tic tac de este espejo rompiera la tortura del tiempo,

quizás vería el horizonte marfil.

¿Qué paraiso abrojo engaña al corazón?

¡Cuanta ponsoña embriagando mi copa!

Alegrando mentiras vestidas de noche.

Al vacio…

Amor de un día, una hora, un camino
¿Por qué detienes tu paso?
¿Por qué reposas tus sienes fieramente al trino?
Al trino escarpado del mar.
No detengas tus alas cuando hay cielo de sobra,
siente el azul que sangra en la mirada,
que azula el horizonte como los faros que no vuelven
y escarchados se evaporan.
¡Devuelveme la voz!
La última cuerda ya esta en silencio.
¿Quién me arranca este sueño tatuado a mi pluma?
¿Quién a tus labios teñidos al viento?
¿Quién a esos ojos? ¡Oh sol!
Dos noches fragantes de arena.