Frío

Sangre helada, frío en las venas,

el frío de la última esperanza muerta.

La lluvia de dolor que me cubría,

no es más que sal que quema y hiere

mi ensurcarda piel de amargura.

Arena que espesa mi sangre y entorpece mis latidos,

reza tu última plegaria, pues ¡Hacia el viento voy!

Lo vi hambriento, esperando con sus brazos de brisa y tormenta.

Serás el último huésped entre mi piel y mi herida.

¡Hunde el puñal a prisa!

que el viento inmisericorde te azotará más hondo de lo que me azotas ahora.

Agarra bien estas heridas,

pues serán las últimas que te haga probar mi piel.

 

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