Esto no es un poema

Aquí nace la poesía, desde esta necesidad de escribir, de decir desde mí, lo que sienten mis manos al moverse, al gritar tantas palabras, palabras mudas y ensordecedoras.

No sé que me trajo a este momento de empezar a escribir algo, no es para alguien, viene de allí, de ese silencio unido a nosotros, de esa calma muchas veces temida, otras develada, y en su reflejo sólo hay paz y una sonrisa.

Es verdad que somos creadores, que nuestra mirada dice y hace, que los árboles hablan y callan, abrazan y bailan, es verdad lo más bello, es verdad lo más triste, es verdad lo que vemos, lo que devolvemos, lo que damos, lo que somos frente al espejo.

Deja

Si es que aún nos miramos,

deja que el silencio calle.

Tu verdad ya fue develada…a gritos.

Deja la plaza vacía,

deja jugar a los niños,

que las lágrimas rueden de manos atadas,

que rían el final de su pozo.

Soy yo quien le cierra la puerta a este lodo prestado,

soy yo quien convence a mis ojos

y a mis manos

en

caer

y

caer

y nunca llegar.

Reflejo

¡Cuánto polvo reflejo!

Cuántos girasoles dormidos en mis ojos.

¿Qué timbre dibujo en el silencio?

¿Qué camino se extravió a mis pies?

Si el tic tac de este espejo rompiera la tortura del tiempo,

quizás vería el horizonte marfil.

¿Qué paraiso abrojo engaña al corazón?

¡Cuanta ponsoña embriagando mi copa!

Alegrando mentiras vestidas de noche.

Al vacio…

Amor de un día, una hora, un camino
¿Por qué detienes tu paso?
¿Por qué reposas tus sienes fieramente al trino?
Al trino escarpado del mar.
No detengas tus alas cuando hay cielo de sobra,
siente el azul que sangra en la mirada,
que azula el horizonte como los faros que no vuelven
y escarchados se evaporan.
¡Devuelveme la voz!
La última cuerda ya esta en silencio.
¿Quién me arranca este sueño tatuado a mi pluma?
¿Quién a tus labios teñidos al viento?
¿Quién a esos ojos? ¡Oh sol!
Dos noches fragantes de arena.

Mar

¡Llévate mi pena mar!

Ven por ella.

Arráncame de esta orilla eterna.

Desborda tu fiera como una sirena herida.

¡Ven por mi mar amor!

Naves de sal añoran mi nombre,

cuentan las horas que aroman el mar.

¡Mal, mar amor!

Siente mis brazos tirados, perdidos,

¡Llévame contigo!

Déjame un sueño de escarcha salada

y besos de cristal,

aullando en silencio.

Polvo

 Fragantes adioses despiden hoy mis pasos,

pasos hondos que queman como las doce en el asfalto.
Mariposas de pluma remolinan tras de mi sus sueños.

¿O serán mis margaritas que hechas trizas se maquillan primaveras?

¡Ese viento ya es de ayer!

Su asfixia sopló el polvo,

tatuó el silencio.
Una noche sola queda,

una noche a media luz,

a media luna,

a medio camino.

Una huella a cada paso 

esconde el mar 

de par en par.

Escultores

Escultores de mis manos son tus hierros.

Un ajenismo propio tatuado a la sombra.

Una melodía a ojos cerrados,

a banquetes al olvido.

Una mirada a media mirada,

un escalofrío de besos.

¡Cuántos cayeron en tu asfalto!

Ya se fueron.

Vacíos están los pozos desahuciados,

las flores regadas de otoño cierran la mirada,

la luna, un abrigo mojado,

tus ojos…secreto de un cofre vacío.