Mujer Hermosa

A Sarah

Mujer hermosa

tú que recorres la casa con pies de cera,

arenas de vidrio dibujan tus huellas.

Tu sonrisa puede más que cualquier sombra perpetua,

tu sueño no rinde su inocencia,

tu fuerza no pasó por el tiempo,

no perdió lo nunca antes visto.

Eres sonrisa ¡Hermosa!

Valientes tus labios,

tu espalda una roca.

Derramas azules en la puerta de los tristes,

enciendes tinieblas al espejo,

tus lágrimas empozan tu secreto,

al final del cofre,

¡Enterradas!

Una llave clavada al pecho,

gira y gira

tu cerradura.

Frío

Sangre helada, frío en las venas,

el frío de la última esperanza muerta.

La lluvia de dolor que me cubría,

no es más que sal que quema y hiere

mi ensurcarda piel de amargura.

Arena que espesa mi sangre y entorpece mis latidos,

reza tu última plegaria, pues ¡Hacia el viento voy!

Lo vi hambriento, esperando con sus brazos de brisa y tormenta.

Serás el último huésped entre mi piel y mi herida.

¡Hunde el puñal a prisa!

que el viento inmisericorde te azotará más hondo de lo que me azotas ahora.

Agarra bien estas heridas,

pues serán las últimas que te haga probar mi piel.

 

Deja

Si es que aún nos miramos,

deja que el silencio calle.

Tu verdad ya fue develada…a gritos.

Deja la plaza vacía,

deja jugar a los niños,

que las lágrimas rueden de manos atadas,

que rían el final de su pozo.

Soy yo quien le cierra la puerta a este lodo prestado,

soy yo quien convence a mis ojos

y a mis manos

en

caer

y

caer

y nunca llegar.

Reflejo

¡Cuánto polvo reflejo!

Cuántos girasoles dormidos en mis ojos.

¿Qué timbre dibujo en el silencio?

¿Qué camino se extravió a mis pies?

Si el tic tac de este espejo rompiera la tortura del tiempo,

quizás vería el horizonte marfil.

¿Qué paraiso abrojo engaña al corazón?

¡Cuanta ponsoña embriagando mi copa!

Alegrando mentiras vestidas de noche.